El primer renacimiento en América
Por: Manuel Beleche
Oviedo, José Miguel.
(1995) “Cap. 3 El primer renacimiento en América”. “Historia de la literatura
Hispanoamericana”, España: Alianza Editorial.
Todavía
en la primera parte del siglo XVI, los movimientos literarios van a estar
ligados con los lasos medievales y arcaizantes que caracterizaban la producción
literaria anterior, sin embargo, poco a poco estas características se van a ir
borrando con el paso del tiempo y con la llegada de una nueva cultura: El Primer Renacimiento.
En
España, como en el resto de Europa, se gozaba de un gran crecimiento cultural y
económico (resultado de la conquista) que pronto se verá reflejado en las obras
artísticas. La iglesia, por ejemplo, se convierte en una gran potencia e
influencia política y espiritual, una influencia que la hacen (o la obligan)
reproducir en obras que con el tiempo serán apreciadas, a veces con asombro y
otras más con odio por el sometimiento de personas –sobre todo de nativos- que
es reflejado en su mayoría dentro del contexto en que surgió la obra.
En
América prehispánica el Primer Renacimiento no alcanza mucho renombre, sin
embargo las influencias pequeñas que subsisten en obras de españoles escritas
en México van a crear una evolución que marcará una forma precisa de la
literatura del país.
Durante
el periodo renacentista la producción literaria de América va a estar regida
por los cronistas españoles, quienes dentro de sus obras históricas describirán
a grandes rasgos lo que posiblemente fue la cultura del Nuevo mundo; y digo
“posiblemente” porque la influencia de ocupar un cargo importante dentro de la
nobleza española, el pasar como héroes ante la satanización del Nuevo Mundo o
el querer engrandecer y dar renombre a su país (España) va a distorsionar la
verdadera historia, creando así varias versiones sobre un mismo hecho según su
conveniencia.
Sin
embargo, después o al tiempo, vendrán cronistas de origen mestizo, los cuales
van a tratar de escribir hechos basándose en historias transmitidas por la
tradición oral, y también por las historias reflejadas en jeroglíficos. Estos
ya no presentaran en su obra la intención de engrandecer su patria, sino que
van a narrar los hechos tal y como acontecieron o como les han sido contados,
sin engrandecer a españoles ni a mestizos.
Otros
cronistas van a denunciar la tiranía y el inhumanismo de los españoles ante los
nativos del Nuevo Mundo. Van a estar de acuerdo con la empresa de la Conquista
Española, pero no con el mal trato que se da a los indios, por ello, dentro de
sus obras van a proponer una empresa conquistadora con un sentido moral y
humanístico. De entre esos cronistas destaca Fray Bartolomé de las casas y
Gómora.
Fray
Bartolomé y Gómora comparten muchas características, como el hecho consciente,
moral y humanista; la denuncia ante la máscara que ocultaba el “lado oscuro de
la conquista” y la denuncia ante el mal trato de los indios. Mas Gómora va a
justificar todos los actos inhumanos de los españoles con su idea de que la
conquista ha sido la evolución de la tierra derrotada. Fray Bartolomé por su
parte, siempre estará en contra.
Pasando
los cronistas o las crónicas (las crónicas escritas por españoles son
consideradas reproducciones de Hispanoamérica por ser escritas en estas tierras
sin importar la procedencia del cronista) de Hispanoamérica / Hispanoamérica
Colonial, la evolución y producción literaria en las nuevas tierras va a ir
adquiriendo un sentido más propio de la mezcla de ambas culturas, pasando así,
a ser la narrativa predilecta de América y el resto de Europa durante la
segunda mitad del siglo XVI y la segunda mitad del siglo XVII.
Se
desarrollará la lírica satírica, la cual tendrá cabida por los problemas con
los que la nueva tierra se enfrentará. Esta poesía estará cargada con humor y
con la denuncia social y la denuncia de la nueva política en dichas tierras.
Vendrá
también la lírica culta y, la prosa cortesana en México la cual, a diferencia
de la lírica satírica, su lenguaje será refinado y con cierta evolución perfeccionista,
adoptando o influenciada todavía con el estilo italianizante del renacimiento.
También
se desarrollará la épica, la cual, como se ha dicho antes, vendrá a ser la
predilecta de los europeos, ya que tendrá un cambio drástico a comparación de la
épica europea que estaba sustentada e influenciada – en toda su producción- con
la épica grecolatina. Sin lugar a dudas una de las mejores obras del movimiento
épico en Hispanoamérica es la Auracana,
la cual, al mismo tiempo de que inaugura dicho movimiento y pasa a ser el
primer poema épico, se convierte en la epopeya más famosa del movimiento
renacentista español.
Bibliografía
Oviedo,
José Miguel. (1995) Historia de la
literatura Hispanoamericana. España: Alianza Editorial.