jueves, 2 de febrero de 2017

El primer renacimiento en América 


Por: Manuel Beleche


Oviedo, José Miguel. (1995) “Cap. 3 El primer renacimiento en América”. “Historia de la literatura Hispanoamericana”, España: Alianza Editorial.

Todavía en la primera parte del siglo XVI, los movimientos literarios van a estar ligados con los lasos medievales y arcaizantes que caracterizaban la producción literaria anterior, sin embargo, poco a poco estas características se van a ir borrando con el paso del tiempo y con la llegada de  una nueva cultura: El Primer Renacimiento.

En España, como en el resto de Europa, se gozaba de un gran crecimiento cultural y económico (resultado de la conquista) que pronto se verá reflejado en las obras artísticas. La iglesia, por ejemplo, se convierte en una gran potencia e influencia política y espiritual, una influencia que la hacen (o la obligan) reproducir en obras que con el tiempo serán apreciadas, a veces con asombro y otras más con odio por el sometimiento de personas –sobre todo de nativos- que es reflejado en su mayoría dentro del contexto en que surgió la obra.

En América prehispánica el Primer Renacimiento no alcanza mucho renombre, sin embargo las influencias pequeñas que subsisten en obras de españoles escritas en México van a crear una evolución que marcará una forma precisa de la literatura del país.

Durante el periodo renacentista la producción literaria de América va a estar regida por los cronistas españoles, quienes dentro de sus obras históricas describirán a grandes rasgos lo que posiblemente fue la cultura del Nuevo mundo; y digo “posiblemente” porque la influencia de ocupar un cargo importante dentro de la nobleza española, el pasar como héroes ante la satanización del Nuevo Mundo o el querer engrandecer y dar renombre a su país (España) va a distorsionar la verdadera historia, creando así varias versiones sobre un mismo hecho según su conveniencia.

Sin embargo, después o al tiempo, vendrán cronistas de origen mestizo, los cuales van a tratar de escribir hechos basándose en historias transmitidas por la tradición oral, y también por las historias reflejadas en jeroglíficos. Estos ya no presentaran en su obra la intención de engrandecer su patria, sino que van a narrar los hechos tal y como acontecieron o como les han sido contados, sin engrandecer a españoles ni a mestizos.

Otros cronistas van a denunciar la tiranía y el inhumanismo de los españoles ante los nativos del Nuevo Mundo. Van a estar de acuerdo con la empresa de la Conquista Española, pero no con el mal trato que se da a los indios, por ello, dentro de sus obras van a proponer una empresa conquistadora con un sentido moral y humanístico. De entre esos cronistas destaca Fray Bartolomé de las casas y Gómora.

Fray Bartolomé y Gómora comparten muchas características, como el hecho consciente, moral y humanista; la denuncia ante la máscara que ocultaba el “lado oscuro de la conquista” y la denuncia ante el mal trato de los indios. Mas Gómora va a justificar todos los actos inhumanos de los españoles con su idea de que la conquista ha sido la evolución de la tierra derrotada. Fray Bartolomé por su parte, siempre estará en contra.

Pasando los cronistas o las crónicas (las crónicas escritas por españoles son consideradas reproducciones de Hispanoamérica por ser escritas en estas tierras sin importar la procedencia del cronista) de Hispanoamérica / Hispanoamérica Colonial, la evolución y producción literaria en las nuevas tierras va a ir adquiriendo un sentido más propio de la mezcla de ambas culturas, pasando así, a ser la narrativa predilecta de América y el resto de Europa durante la segunda mitad del siglo XVI y la segunda mitad del siglo XVII.

Se desarrollará la lírica satírica, la cual tendrá cabida por los problemas con los que la nueva tierra se enfrentará. Esta poesía estará cargada con humor y con la denuncia social y la denuncia de la nueva política en dichas tierras.

Vendrá también la lírica culta y, la prosa cortesana en México la cual, a diferencia de la lírica satírica, su lenguaje será refinado y con cierta evolución perfeccionista, adoptando o influenciada todavía con el estilo italianizante del renacimiento.

También se desarrollará la épica, la cual, como se ha dicho antes, vendrá a ser la predilecta de los europeos, ya que tendrá un cambio drástico a comparación de la épica europea que estaba sustentada e influenciada – en toda su producción- con la épica grecolatina. Sin lugar a dudas una de las mejores obras del movimiento épico en Hispanoamérica es la Auracana, la cual, al mismo tiempo de que inaugura dicho movimiento y pasa a ser el primer poema épico, se convierte en la epopeya más famosa del movimiento renacentista español.

Bibliografía
Oviedo, José Miguel. (1995) Historia de la literatura Hispanoamericana. España: Alianza Editorial.